El Balneario de Ariño
En pleno corazón de la provincia de Teruel, concretamente en el Bajo Aragón, el Balneario de Ariño se ha consolidado como uno de los proyectos más emblemáticos de reconversión económica y social en Aragón.
Situado en una zona históricamente vinculada a la minería del carbón, este complejo termal ha sabido transformar un pasado industrial en una oportunidad de futuro, apostando por el turismo de salud, la sostenibilidad y la dinamización del territorio. el Balneario de Ariño se presenta como un destino ideal para quienes buscan desconectar, cuidar su salud y disfrutar de un entorno natural único. Reconocido por la calidad de sus aguas termales minero-medicinales, este complejo combina tradición y tecnología para ofrecer experiencias personalizadas de bienestar.
El balneario, inaugurado en 2015, aprovecha las propiedades mineromedicinales de sus aguas para ofrecer tratamientos terapéuticos y de bienestar. Sus modernas instalaciones incluyen piscinas termales, circuitos de hidroterapia, cabinas de masajes y programas de salud personalizados, lo que lo convierte en un destino atractivo tanto para visitantes nacionales como internacionales.
Servicios destacados del Balneario:
- Circuito Termal y Spa
- Tratamientos de Salud y Belleza
- Alojamiento y Gastronomía
- Actividades en la Naturaleza
Impacto económico y social en la comarca
El efecto del Balneario de Ariño sobre la economía local es importante. Actualmente genera más de 60 empleos directos, muchos de ellos ocupados por vecinos de Ariño y municipios cercanos, y un número aún mayor de empleos indirectos en sectores como la hostelería, el comercio, el transporte y las actividades culturales. Este impulso ha favorecido la apertura de nuevos negocios, la rehabilitación de alojamientos rurales y el incremento de la oferta gastronómica.
Además, el balneario ha contribuido a frenar la despoblación rural, ofreciendo oportunidades laborales estables y atrayendo a nuevos residentes. El flujo constante de visitantes ha incrementado la demanda de servicios, beneficiando a toda la cadena económica de la comarca. Según estimaciones municipales, cada euro gastado en el balneario genera un efecto multiplicador en el entorno, ya que los turistas también consumen en restaurantes, compran artesanía y participan en actividades culturales y de naturaleza.
El Balneario de Ariño, no solo ha mejorado la imagen turística de la zona, sino que también ha posicionado al Bajo Aragón como un referente en turismo termal sostenible. Su modelo de gestión combina la eficiencia empresarial con la responsabilidad medioambiental, apostando por energías renovables, el uso responsable del agua y la integración paisajística.
No obstante, su continuidad y crecimiento dependen de varios factores: mantener la calidad de los servicios, diversificar la oferta para atraer visitantes durante todo el año, y contar con un respaldo institucional que permita seguir invirtiendo en infraestructuras y promoción. La colaboración entre administraciones, empresas y comunidad local será clave para consolidar este motor económico y social.
En definitiva, el Balneario de Ariño es mucho más que un centro termal: es un ejemplo de cómo la innovación y la apuesta por el turismo de calidad pueden revitalizar un territorio, generar empleo y preservar la identidad cultural de una comarca.
AUTORES. Quim Romeo y Enrique Dacal



